15 de septiembre de 2009
Desde mi departamento
Valencia, España
20:21 horas
Una disculpa por la tardanza en la actualización. La verdad es que me he encontrado un poco ocupado estos últimos días, y para rematar, tengo un problema con el internet y no me ha sido posible estar en contacto. Pero he me aquí de nuevo, gente, para contarles la siguiente etapa de esta loca aventura…
Mírala, mírala, mírala, mírala… La puerta de Alcalá…
Llegué – por fin – a Madrid el 5 de Septiembre a las 7 de la tarde. Estaba tan cansado que realmente no pude disfrutar la experiencia como me hubiera gustado, pero después de dos días sin dormir, cargando 100 kilos en equipaje y entre aviones y aeropuertos, lo único que me importaba era llegar al hotel que mi padre sabiamente había reservado para mí en el centro de Madrid. Lo más destacado de mi recorrido Aeropuerto-Hotel, fue entrar al centro, para darme cuenta que las calles son realmente angostas. Apenas con espacio para un auto y peatones en un solo lado de la calle. Lo que más me llamó la atención es ver que no hay casas… puro edificio de apartamentos (aquí llamados Pisos) que en conjunto forman una especie de paredes enormes entre las calles, todos con la misma arquitectura y las calles adoquinadas le dan a la ciudad una imagen colonial. Increíble, de verdad.
Sólo estuve dos noches en Madrid. La primera llegué al Hotel y morí… me desperté al día siguiente a las NUEVE DE LA NOCHE… así es… el pinche pollo valenciano pasó 24 horas durmiendo… para que se den una idea de lo cansado que estaba. Pobre pollo… Al despertarme salí desesperado a buscar dónde comer. Dicha acción me obligó a caminar por Madrid, y como única arma de defensa mi cámara fotográfica, que fue testigo fiel de la magnanimidad de la ciudad…
Si nos olvidamos un poco de lo sucio que puede ser el centro de Madrid (lleno de colillas de cigarro y basura), y caminamos un poco alrededor encontraremos avenidas preciosas, con jardines y plazoletas todos que aparentan ser (o son) tan viejos como yo no puedo imaginar, con fuentes y estatuas hermosas. Mi caminata desesperada me llevó al primer restaurante que encontré abierto, de comida italiana por cierto (si, ya se… es el colmo… pero no pueden hacer nada al respecto, verdad?). Sacié mi apetito y después de conversar con un señor que me contó su vida y viajes, salí y caminé a la siguiente esquina para ver el nombre de la calle donde me encontraba.
Al ver el nombre, me quedé helado…
En ese momento un escalofrío recorrió mi espalda justo cuando vi el letrero “Avenida de Alcalá”, volteé a mi derecha para ver un edificio que no necesité preguntar para saber qué era… cerré los ojos y pensando en mi niñez, cuando mi madre en ocasiones escuchaba el disco de “el gusto es nuestro” con la canción “la puerta de Alcalá”….
“ahí está, ahí está, viendo pasar el tiempo…”
Y ahí estaba, en frente de mí. En ese momento me por primera vez me di cuenta y pensé: “Pollo… ya estás en España”.
El resto de la noche me la pasé caminando, recorriendo lo que antes solo eran nombres, ahora eran calles reales, con olor, color, temperatura... y yo, en medio de la plaza del sol, o frente al Palacio Real, o quizá viendo el estadio del Real Madrid. Regresé al hotel a las 5 de la mañana, dos horas antes de que mi camión a Valencia saliera.
Extranjero entre extranjeros…
Llegar a Valencia fue fácil, sentarse en un camión a esperar. Pero una vez en la estación de autobuses, fue una maratónica búsqueda en mapas, llamadas telefónicas, cansancio, hambre, y al llegar al hostal. Tras la maratónica búsqueda por un piso, conocimos a diversos personajes de los cuales estoy seguro que escucharán más, como Antoine, Antonin, Anthony, Jessica… Todos ellos de Bélgica, o talvez Nina (Austria), Flip (Holanda), Vicente (Italia)… en fín, para no hacer la cosa muy larga los últimos días han sido de conocer gente e ir a la playa.
Mis compañeros de piso, Rossana (Brasil), Markus (Alemania) y Vicente (España), son sencillamente perfectos. Estoy tan alegre de estar viviendo con ellos, pero de eso tendré que escribir después, porque ahora se ha hecho de noche y tengo que preparar todo para la fiesta Mexicana, después de todo, aquí también es 15 de Septiembre y hay que celebrar. Les dejo entonces unas fotos, para que juzguen ustedes mismos… mientras tanto y desde esta terraza en la 5ta planta del número 4 de la Calle de Saralegui, me despido… prometo escribir la próxima semana más detalles de Valencia y mi vida aquí… una cosa a la vez!… Saludoss razzzaaaaaaa.
El pollo Valenciano
VIVA MÉXICO CABRONES!!!

